lunes, 29 de diciembre de 2025

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

  Mt 2,13-15.19-23

Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:
«De Egipto llamé a mi hijo».
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».
Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.


SAGRADA FAMILIA


En la Fiesta de la Sagrada Familia queremos recordar a todas las familias. Base y célula de la sociedad siempre será indestructible.


Jesús, María y José formaron ese armazón fuerte e intenso que nos llena a todos y al cual todos volvemos en un momento y otro de nuestra vida.


Porque sabemos que allí está nuestro refugio, donde siempre se nos entiende, donde siempre seremos. Pidamos por las familias. 

jueves, 25 de diciembre de 2025

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

                                                                        Juan 1, 1-18


En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.



NAVIDAD

Llegó. Y llegó a nuestros corazones, llegó a nuestras casas, llegó a nuestras vidas con la fuerza de un ciclón. Transforma todo, hazlo de nuevo y cumple en nosotros tus esperanzas en nosotros, Señor.

Que tu Bondad y Misericordia abunden siempre en todo lo que nos rodea, que tu Corazón de niño reine en el mundo, en la Historia y en las historias de cada uno de nosotros. Para eso viniste, para eso llegaste.

Rey en un pesebre, Profeta desde el vientre de María, Sacerdote ofreciéndote desde el primer día. Por tu venida todos hemos recibido gracia tras gracia. Por tu venida bendícenos, Jesús.

domingo, 21 de diciembre de 2025

IV DOMINGO DE ADVIENTO

                                                                            Mt 1,18-24

La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

LA ESCLAVA DEL SEÑOR
En este último domingo de Adviento la liturgia nos alegra la espera de Jesús al mostrarnos, con sencillez la historia de José y María, que cambió la historia de la humanidad.
Para Dios nada hay imposible y, hasta que no nos convenzamos de ello, nuestra vida no cambiará. Dios es el Omnipotente. Y el "todoamante", porque nos ama a todos sin excepción y siempre.
Por eso nos regaló a María y Ella, nos regaló su SÍ. "he aquí la esclava del Señor". Y la Palabra se hizo carne. Un acto de humildad cambió la humanidad. 

domingo, 14 de diciembre de 2025

III DOMINGO DE ADVIENTO "GAUDETE"

                                                                      Mt 11,2-11

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».
Jesús les respondió:
«Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo:
los ciegos ven y los cojos andan;
los leprosos quedan limpios y los sordos oyen;
los muertos resucitan
y los pobres son evangelizados.
¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí!».
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta?
Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito:
“Yo envío a mi mensajero delante de ti,
el cual preparará tu camino ante ti”.
En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».

GAUDETE
Tercer domingo de Adviento, llamado "Gaudete". ¡Alegraos! El Mesías está cerca, está llegando. ¡Alegraos! Vuestra salvación está cerca.
Casi ni habría que recordarlo. Estamos alegres porque llega el Señor, llega el que nos salvará. 
Ya queda poco, en unos días estará entre nosotros el Único que hace maravillas, el Único que nos puede hacer eternamente felices. ¡Alegraos!

domingo, 7 de diciembre de 2025

II DOMINGO DE ADVIENTO

                                                              Mt 3,1-12

Por aquellos días, Juan el Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Este es el que anunció el profeta Isaías diciendo:
«Voz del que grita en el desierto:
“Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos”».
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
«¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?
Dad el fruto que pide la conversión.
Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Tenemos por padre a Abrahán”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.
Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.
Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.
Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

ACOGEOS MUTUAMENTE
Esa frase de la Carta a los Romanos de la liturgia de hoy nos puede hacer pensar, en este Adviento, en cómo fue acogido Jesús por María y por José. Acogieron a Jesús en su vida.
Y así Jesús nos sigue acogiendo a todos, día tras día, en su Corazón de Dio, para sentirnos queridos hasta el extremo. Nos da ejemplo de cómo debemos acogernos mutuamente.
Con el prójimo, con el desconocido, con nuestra familia, con nuestros compañeros de trabajo, con todo aquel que lo necesite, acojámoslo.