domingo, 26 de julio de 2026

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

                                                                      Mt 13, 44-52


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le contestaron:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que ese ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».


EL TESORO


El Reino es como un tesoro, nos dice la parábola. Un tesoro, un regalo, algo valioso y no común. Así es el Reino.


Pero también nos dice que está escondido, por lo que hay que buscarlo. Siendo tan valioso debemos emplearnos totalmente en encontrarlo.


Pero este tesoro no es como los demás, que, egoístamente, lo reservamos para nosotros. Este tesoro se multiplica compartiéndolo. Busquemos este tesoro y hagamos todo lo posible por compartirlo.

domingo, 19 de julio de 2026

XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

                                                                           Mt 13, 24-30


En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntaron:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”
Pero él les respondió:
“No, que, al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».



TRIGO


El trigo es de vez en cuando el protagonista de los pasajes del evangelio. Del trigo nos deviene el pan, alimento diario y cotidiano hecho de muchos granos, molidos para ser una sola cosa en beneficio de los demás. ¿Somos trigo? 


¿Nos hacemos uno con el prójimo? ¿Sabemos pasar desapercibidos en bien de la Comunidad para beneficio de todos? ¿Nos dejamos "moler"? 


No dejemos que entre nuestro trigo crezca la cizaña. Seamos trigo limpio, harina blanca para ser pan que alimente a todos. 

domingo, 12 de julio de 2026

XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

                                                                             Mt 13, 1-9


Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y toda la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.
Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.
Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».



LA TIERRA


En la parábola del sembrador la tierra somos nosotros. Podemos ser tierra buena, tierra agreste o tierra en barbecho. aunque siempre tierra para ser sembrada.


El sembrados sabe qué hacer con nosotros, tierra que él sembrará sin importar cómo seamos, pero siempre esperando fruto de buena semilla.


El sembrador confía en la tierra, espera semillas y frutos. Lo demás queda de nuestra parte. Seamos buena tierra.

domingo, 5 de julio de 2026

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

                                                                    Mt 11, 25-30


En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me lo ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


LOS PEQUEÑOS


El evangelio de hoy nos recuerda quiénes son los pequeños de Dios, los humildes de Dios, los anawim. Humildes con plena confianza en Dios, humildes con la sabiduría de una plena esperanza, esperanza activa, en las manos de Dios y su poder. 


Humildes de corazón, humildes al servicio del prójimo, humildes como Jesús. Cuando estemos cansados y agobiados Él nos aliviará. Así nosotros con los demás. El cansancio del prójimo debe hacer de nuestro corazón un descanso para ellos.


Debemos ser pequeños con corazón gigante.