miércoles, 6 de junio de 2018

NO ESTÁS LEJOS DEL REINO DE DIOS

Ma 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. " El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, si duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

ESCUCHA
Escuchar es una buena actitud cuando pretendemos atender a las necesidades de todos aquellos que se acercan a nosotros demandando una ayuda.
Escuchar implica estar atento a lo que se oye, implica poner atención y escudriñar el corazón con el que se habla.
Escuchemos a nuestros hermanos y escuchemos también a Dios en la oración, esa oración tan necesaria para acercarnos al Corazón de Dios.


martes, 5 de junio de 2018

ESTÁIS MUY EQUIVOCADOS

Mc 12, 18-27
En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano."
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».
Jesús les respondió: «¿No entendéis la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».

NO ES DIOS DE MUERTOS, SINO DE VIVOS
Dios no está muerto, como se ha dicho muchas veces. Dios está vivo y muy vivo porque vive en cada uno de nosotros por siempre.
Está en ti, en mí, en todos. Por eso deberíamos tener una impresión diferente cuando vemos a nuestros hermanos, pues en ellos deberíamos ver a Dios.
Está vivo, presente en cada situación, en cada momento, en cada abrazo, en cada obra de compasión y misericordia. Hagámoslo presente cada día.


lunes, 4 de junio de 2018

SABEMOS QUE ERES VERAZ

Mc 12, 13-17
En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad . ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?»


Adivinando su hipocresía, les replicó: « ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea».
Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».
Le contestaron: «Del César».
Les replicó: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».
Y se quedaron admirados.

SE QUEDARON ADMIRADOS
Los contemporáneos de Jesús se quedaban admirados de su sabiduría, sus palabras, sus obras, sus respuestas, su persona.
Quizá hoy lo que nos falta es esa actitud, la admiración. Deberíamos tener la admiración de los niños al despertarse el 6 de enero y ver todos sus regalos.
Admiración, espera confiada. Saber que Dios está y está para siempre. Admirarnos de su Bondad y Misericordia infinitas. Y confiar, admirándole. 


domingo, 3 de junio de 2018

UN HOMBRE PLANTÓ UNA VIÑA

 Mc 12, 1-12
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó un torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a éste lo descalabraron e insultaron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron.
Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando “Respetarán a mi hijo”.
Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia".
Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros.
¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?».
Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

¿NO HABÉIS LEÍDO AQUEL TEXTO DE LA ESCRITURA...?
Jesús en el evangelio de hoy nos relata la parábola de la viña y los labradores. Para que le entendieran mejor los que tenían dudas, preguntó: ¿No habéis leído aquel texto de la Escritura...?
Y es que, como dice la sabiduría popular, todo está inventado. O como dice la misma Escritura, "no hay nada nuevo bajo el sol".
La Escritura no puede enseñar muchas cosas y darnos muchas lecciones. No dejemos de escudriñarla y de profundizar en ella. Así profundizaremos en el conocimiento de Dios.


sábado, 2 de junio de 2018

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Mc 14, 12-16. 22-26
El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «ld a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?"
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí»
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.»
Después, tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.
Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».
Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

MI CUERPO Y MI SANGRE
Hoy es la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Él nos la ofreció en su Última Cena para siempre y así será hasta el final de los tiempos.
Por ese privilegio podemos comulgar con su Cuerpo y su Sangre en cada Eucaristía, donde se revive su entrega y sacrificio, su ofrenda por todos nosotros.
Celebremos hoy que no solo quiso quedarse con nosotros, sino que quiso quedarse en nosotros. El mismo Dios quiso habitar en nosotros.


viernes, 1 de junio de 2018

CONTESTADME

Mc 11, 27-33
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto? ».
Jesús les respondió: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».
Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es del cielo, dirá: "¿Y por qué no le habéis creído?" ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?». (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.)
Y respondieron a Jesús: «No sabemos».
Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

LA AUTORIDAD
Podríamos preguntar emulando a Poncio Pilatos, ¿y qué es la autoridad? Hoy nos lo explica Jesús en el evangelio de Marcos.

Poder es ejercer la autoridad con despotismo, por la fuerza. Por eso Jesús tenía la autoridad ejercida sin un poder que vence al otro por la fuerza.

Autoridad es lo que practicaba Jesús con sus contemporáneos cuando hablaba y cuando actuaba. Autoridad que le había sido dada por Dios y como Dios que era. Seamos humildes teniendo a Jesús como guía.




TENED FE EN DIOS

 Mc 11, 11-26
Después que el gentío lo hubo aclamado, entró Jesús en Jerusalén, en el templo, lo estuvo observando todo y, como era ya tarde, salió hacia Betania con los Doce.
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás coma nadie de ti».
Los discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, entró en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo.
Y los instruía, diciendo: « ¿No está escrito: "Mi casa será casa de oración para todos los pueblos"? Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos».
Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo admiraba su enseñanza, buscaban una manera de acabar con él.
Cuando atardeció, salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz.
Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: «Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado».
Jesús contestó: «Tened fe en Dios. En verdad os digo que si uno dice a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá.
Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido, y lo obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas».

TENED FE
Quizá es una de las cosas en las que más insiste Jesús en el evangelio: "Tened fe". La fe es creer sin garantías, sin tocar ni ver.
Y eso cuesta. Sobre todo en este momento mundial de comprobación de todo, de "si no se puede demostrar, no existe", del "si yo no lo veo...".
Nuestra fe en Dios se basa en confianza, en su Bondad, que no puede defraudarnos ni ser mentira, ya que Él es la Verdad y quiere lo mejor para nosotros. "Tened fe en Dios".