lunes, 5 de octubre de 2020

PEDID Y SE OS DARÁ

 Mt 7, 7-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!»

TÉMPORAS

Hoy se celebra en la Iglesia las Témporas de Acción de gracias y de petición. Gracias por lo vivido, por la cosecha, por lo que se nos ha dado.

Y petición por el curso que empieza, por lo que vendrá, por lo que se nos dará y por lo que seremos bendecidos en el año. 

Dos acciones importantes en nuestra vida espiritual: dar gracias y pedir a Dios por lo que necesitamos. Un día especial. Hagámoslo especial dando gracias y pidiendo al Único que puede darnos lo mejor. 

domingo, 4 de octubre de 2020

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 Mt 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y, agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

LA VIÑA

Como nos recuerdan la primera lectura de hoy y el Salmo, "la viña del Señor es la casa de Israel". La viña somos nosotros, casa de Israel, nuevo Pueblo de Dios. Viña que debe dar sus frutos, viña a la que Dios cuida de manera inmejorable.

¿Y los frutos? Después de un cuidado tan esmerado se podría esperar que la viña diese frutos abundantes y generosos, pero la viña, nosotros, no siempre damos esos frutos. No por descuido de Dios, sino por nuestra dejadez.

Somos cuidados, somos mimados en nuestro interior y exterior. Solo queda dar fruto bueno ante tanta Bondad y ternura como derrocha Dios con nosotros. Fruto bueno y a su tiempo, fruto para Dios y para los demás. Fruto de buenas obras.

NADA OS HARÁ DAÑO

Lc 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Jesús les dijo:
«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
En aquella hora, se lleno de alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a los pequeños.
Si, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».


NADA OS HARÁ DAÑO

Es lo que nos dice Jesús. Nada nos hará daño, porque para que algo nos haga daño debemos estar desprotegidos por Él.

Y como sabemos, Él nunca nos deja desprotegidos. Nos cuida, nos mima y es providente con nosotros en toda circunstancia y lugar.

Démosle gracias por ello y sintamos siempre su protección de Padre.

PEQUEÑOS

 Mt 18, 1-5. 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge en mí.
Cuidado con despreciar a uno estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».

PEQUEÑOS

En el día de los Santos Ángeles Custodios el evangelio nos habla de ellos y de los pequeños, los niños y de cómo hay que ser como ellos.

Ser pequeños, ser sencillos, dejarse emocionar, dejarse llenar por lo nuevo, hacerse pequeños, es lo que nos dice Jesús.

Sed sencillos, sed pequeños.

PAZ A ESTA CASA

 u 10, 1-12

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envié obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros".
Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: "Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado".
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».

PAZ A ESTA CASA

En el día en que celebramos a santa Teresa del Niño Jesús, el evangelio nos habla de tener paz en nuestra casa: la material y nuestra casa interior.

Si hay paz dentro se reflejará en lo exterior. Y este mundo necesita paz, mucha paz. Interior y exterior.

SEamos dadores de paz, constructores de paz. Buena misióm.

VETE A ANUNCIAR EL REINO DE DIOS

  Lc 9, 57-62

En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
Él respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

VETE A ANUNCIAR EL REINO DE DIOS

Así de claro, así de natural. Jesús nos envía a anunciar el Reino de Dios.

No cualquier Reino, sino aquel en el que la ley es el Amor y las Bienaventuranzas se viven a diario.

Anunciemos ese Reino. El único en el que seremos libres.

MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

 Jn 1, 47-51

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?»
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

¿DE QUÉ ME CONOCES?

En el día en que la Iglesia celebra a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael el evangelio nos hace esa pregunta por parte de Jesús:"¿De qué me conoces?"

Y en verdad, ¿de qué conocemos a Jesús? ¿Podemos decir que lo conocemos? ¿Sus actitudes, sus palabras, su Corazón?

Pues si lo conocemos, actuemos en consecuencia. Y si no lo conocemos, ¿a qué estamos esperando?